Se dice que las islas del archipiélago de Galápagos están encantadas. Algún hechizo mágico convirtió a la flora y fauna de éste lugar en algo único, e imposible de encontrar en otro lugar del planeta. Viajar a Galápagos es una experiencia de la que no arrepentirse, un contacto con la naturaleza más pura y en sus formas más exóticas. Situadas a 972 kilómetros de Ecuador, las islas se formaron hace cinco millones de años y aún, algunas de ellas están en proceso de formación. Galápagos es parte de la lista de Patrimonio de la Humanidad, y basta un vistazo a ésta extensa galería de imágenes y razones para comprender la designación, y sobre todo, para disparar nuestras ganas de viajar a ellas.

1. Descubrir una fauna increíble en tierra

Una colección de animales asombrosos, completamente accesibles (o digamos, no hay que atravesar selvas, morir de calor, o escalar montañas). Galápagos es un zoológico exótico a cielo abierto donde encontrar tortugas gigantes (en tierra), iguanas, lagartos de la lava, pingüinos, aves tan extravagantes como las Fragatas, entre otras, y claro, variedad de mamíferos de todo tamaño. Hay numerosas especies endémicas, tanto de reptiles, como mamíferos y aves.

 

2. Descubrir una fauna increíble en el mar

Y claro, junto al mar, y bajo el mar, no faltan sorpresas. Tortugas marinas, peces tropicales, tiburones, anguilas  rayas, delfines, corales. Un colorido único que se completa con juguetonas focas de Galápagos, entre las más simpáticas especies que descubrir. En Galápagos hay cantidad de lugares donde nadar y bucear, por lo que es buena idea viajar con una cámara resistente al agua. Uno de los mejores puntos de buceo es en Puerto Ayora. Afortunadamente, el mar que rodea las islas Galápagos es una reserva marina y el gobierno ecuatoriano a asumido la conservación de un ecosistema amenazado que se puede disfrutar tanto en tierra como en el mar.

3. Explorar paisajes únicos

Galápagos es una zona que a lo largo de miles de años ha tenido gran actividad volcánica. Y las huellas de tal actividad son notorias en forma de paisajes increíbles. Hay numerosas islas que recorrer, y en cada una de ellas, se pueden descubrir paisajes únicos como Tortuga Bay, Los túneles en Puerto Villamil, rocas con formas caprichosas como Kicker Rock, o las grietas de Puerto Ayora. Sólo hay que estar dispuesto a explorar, a caminar a la espera de encontrarnos con una sorpresa detrás de una roca, una sierra o una montaña. Las combinaciones de paisajes montañosos, rocas, lava milenaria y zonas áridas son la fórmula perfecta para encontrarnos con paisajes difíciles de catalogar, tan únicos como las propias islas.

 

4. Sentirnos en “otro mundo” con “extrañas” criaturas:

Porque no queda otra que profundizar, en los extraños seres que habitan ésta isla. Aún cuando la fauna del lugar resulta exótica de por si, sus simpáticos habitantes parecen estar en un paraíso inmejorable donde se dejan ver y se sienten a gusto. Parece ser, en las islas, más extraños son los turistas que los reptiles. Lo que sigue es una galería para dejar aún más en claro que en Galápagos, podremos sentirse en “otro mundo”.

5. Disfrutar de atardeceres  y playas inolvidables.

Claro que entre tanta afición a la vida y la evolución, cada uno merece descansos inigualables. En Tortuga Bay, en Galapagos Beach, Puerto Chino, hay zonas de costa aptas para apreciar atardeceres inolvidables, o simplemente descansar entre la arena y el mar. Y siempre, es probable, que algún simpático habitante de las islas galápagos comparta una jornada de playa con nosotros. Habrá que entender que las iguanas o lagartos, pueden ser buenos anfitriones.

Fuente: Viajo Bien

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